4 consejos para rebajar las comilonas navideñas

 

Ayuno, engordar en Navidad, mantener el peso, alimentación, dieta.

La época de comilonas ya ha comenzado y con ello empiezan también los problemas digestivos, la sensación de hinchazón, pesadez, saturación, así como los odiados kilitos de más. Si bien hay compromisos sociales y familiares que no podemos eludir, lo que sí podemos hacer es contrarrestar los días de comilonas con otros donde predomine una alimentación ligera y el deporte.

Con estsr sencillos consejos notaremos que los interminables menús navideños no nos pasan factura. Podremos asistir a esos banquetes y festines sin acabar las Navidades atiborrados o habiendo engordado excesivamente.

  1. Ayuno. Después de una cena copiosa no hay nada mejor que dejar a nuestro estómago descansar del sobreesfuerzo realizado con tanta comida así como combinaciones extrañas a las que no estamos habituados. Si estamos sin comer aproximadamente 12 horas, notaremos como la hinchazón y la pesadez de estómago desaparece, sintiéndonos de nuevo ligeros. Aprovechando que en Navidades nos levantamos más tarde, podemos saltarnos el desayuno y así dejar el estómago vacío por unas horas hasta la hora de comer.
  1. No comer sin hambre. Después de una comida abundante el estómago necesita más tiempo para digerirla y asimilar sus nutrientes. El proceso de la digestión se alarga en el tiempo más de lo normal, por eso, hay que respetar su ritmo. Si llegados la hora de cenar no tenemos hambre, es mejor no comer. No hay que forzar más la “máquina” cuando la maquina ya está siendo forzada.
  1. No llegar hambrientos a la cita. Si tenemos la cena de Nochebuena, pongamos por ejemplo, a las 21h. lo ideal será que ese día hayamos mantenido nuestra rutina normal de comidas y haber merendado (fruta por ejemplo) unas horas antes. Así evitaremos llegar con hambre y conseguiremos controlarnos o ser más selectivos en lo que comemos, ponernos más ensalada y menos embutido.
  1. Hacer ejercicio. No hay excusa, durante las Navidades tenemos más tiempo libre, de manera que podemos aprovecharlo no solo para las reuniones familiares y con amigos, sino también para hacer ejercicio: pasear, ir en bici, correr, gimnasio, etc. Quemaremos las calorías de más que estamos ingiriendo y no nos sentiremos tan culpables si nos pasamos con el turrón.

De todas formas, los kilos de más no es lo que debería de preocuparnos, ya que si aumentamos de peso es porque estamos comiendo más, es decir, hay una relación causa-efecto directa. La razón por la que deberíamos contrarrestar las comilonas con ayunas, ejercicio o no comer sin hambre es, por una parte, por respetar nuestro organismo, al que le pedimos que trabaje a todo tren; y por otra, para evitar esa horrible sensación de sentir que la comida se nos sale por las orejas.

Esos kilos de más se irán una vez volvamos a nuestra alimentación y rutina habitual, así que no debería de preocuparnos tanto.

Nada de obsesiones, a disfrutar de la Navidad con sentido común y disfrutar de las reuniones con la familia y amigos.

¡Felices fiestas!

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