Seis días de alimentación crudivegana

Es más fácil hacerlo que pensarlo.
 

Lo he escuchado mil veces pero esta vez puedo decir que es cierto. La alimentación crudivegana, raw, crudívora o los diferentes nombre que adquiere suene extrema, radical y provoca el rechazo a priori de la gente en general. Sin embargo, probar por unos días lo que supone ha sido todo un experimento de lo más agradable. Pensaba que iba a ser difícil, que iba a echar de menos los alimentos cocinados, pero lo cierto es que ha sido más fácil hacerlo que pensar en hacerlo.

Durante 6 días mi pareja y yo hemos estado alimentándonos de alimentos crudos en un 70% y la experiencia ha sido gratificante. No puedo decir que me vaya a convertir en crudivegana pero sí que vamos a incorporar ciertos platos que hemos descubierto en esta semana. Además, nos ha dado la motivación para seguir probando y ser creativos en la cocina, porque lo cierto es que comer crudo puede ser delicioso.

¿Qué he comido durante esta semana? De forma estimativa:

  • más de 2 kilos de manzanas.
  • más de 500gr de espinacas.
  • más de 1kilo  de calabacín (por supuesto crudo).
  • 10 boles grandes de ensalada.
  •  6 aguacates.
  • 10 plátanos.

En definitiva, he comido más verdura y fruta que nunca.

 

No he comido:

  • Animales.
  • Productos derivados de los animales: ni huevo, leche, queso, etc.
  • Gluten: nada de pan, ni de alimentos con trigo.
  • Alimentos procesados.
  • Alimentos cocinados, excepto en algunos casos concretos que comentaré.

 

Sensaciones.

  • Sensación absoluta de ligereza y de estómago vacío. He acostumbrado al estómago a estar por debajo de su sensación de saciedad, lo cual está muy bien. Es una sensación parecida al hambre, pero en ningún caso lo he pasado mal.
  • Buen humor y optimismo.
  • Me he sentido activa, con ganas de hacer cosas, aunque esta semana he tenido más actividad de lo normal, así que no sé si puedo atribuirlo a la alimentación exclusivamente.
  • Sensación de desvanecimiento a partir de las 6. Creo que no he merendado lo suficiente. Quizás merendaba dos plátanos y salía a hacer deporte así que al final de la tarde me notaba muy baja de energía. Lo bueno es que hemos estado cenando a las 20h-20.30h, de manera que enseguida me recuperaba.
  • Aunque no tengo báscula en casa y por tanto no he podido pesarme, estoy segura de que he adelgazado.

En general, considero que me ha sentado bien.

 

Aspectos negativos.

  • La sensación de desvanecimiento y hambre por las tardes.
  • Me han salido algunos granitos en la cara, pero no sé si lo puedo atribuir a esto o no. He leído que cuando haces la transición a este tipo de dieta sí que aparecen impurezas porque el cuerpo se está depurando (de igual manera que el sudor o la orina tienen un olor especialmente fuerte y desagradable), sin embargo, no sé si lo he estado haciendo suficiente tiempo como para tener esta reacción.
  • La cantidad de cacharros de cocina que se usan. Eso añadido a una cocina minúscula como la mía, da como resultado un absoluto desastre. Pero bueno, estos son “daños colaterales”.
  • Es una forma de alimentarse cara. Y eso que no hemos comprado ni orgánico ni muchos alimentos que recomiendan consumir en este tipo de dieta.
  • Alimentos difíciles de encontrar.
  • Se invierte más tiempo en las comidas. Al menos yo, que si ya soy lenta comiendo de normal, con este tipo de alimento mastico mucho más y me lo tomo inconscientemente con más calma.

 

Aprendizajes.

Como he dicho, no voy a hacerme crudivegana pero sí he aprendido algunas cosas que voy a incorporar en mi estilo de vida:

  • A partir de ahora incorporaremos “pasta” hecha con verduras cruda, como tallarines de calabacín o zanahoria.
  • Hay vida más allá del café con tostadas. Siempre he sentido mucho “apego” a mi café con leche matutino con tostada de tomate o aguacate. Esta semana he desayunado licuado de manzana y espinacas (3 vasos) y ha sido todo un descubrimiento: está riquísimo, me ha saciado, me ha dado energía y no he tenido abstinencia del café. Así que a partir de ahora desayunaré licuado de frutas y verduras.
  • Hay muchas variedades de humus que se pueden hacer: aguacate, zanahoria, olivas… no lo he hecho pero sé que existe: berenjena, calabacín, etc.

 

Lo mejor no es que nadie te convenzca, sino que pruebes por ti misma/o. Para ponéroslo más fácil os voy a mostrar lo que he comido durante estos días.
 

 

Licuados, manzana y espinacas, ayuno, crudivenismo, raw food.Esta fue mi opción para toda la semana. Pero hay decenas de combinaciones, entre fruta con fruta, verdura con verdura o mixto.

Al ser licuado, la fibra se deshecha, por lo que no haremos la digestión y ayudaremos al organismo a eliminar toxinas acumuladas en estómago e intestinos.

 

 

Día 1.

 

comida dia1Para la “pasta”:

  • 1 calabacín grande.
  • 1 berenjena hecha al vapor.
  • Champiñones macerados con limón durante una hora.
  • Medio pimiento verde cortado a juliana.

Salsa: 2 tomates, 1 ajo, finas hiervas, un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Ensalada con 2 zanahorias, tomate, lechuga y zumo de limón.

 

El resto de menús, próximamente….

 

 

 

 

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