Ante el desempleo, buena cara

ante el desempleo buena cara

Cuidarse por dentro y por fuera es una decisión personal que podemos tomar en cualquier momento de nuestra vida, sea cual sea la etapa que estemos pasando. Sin embargo, si estamos pasando por momentos difíciles con más razón deberíamos prestar más atención a nuestras emociones y cuidarnos.

Cuando nos quedamos en paro es uno de esos momentos, porque lo cierto es que la inactividad puede causar muchas desajustes psicológicos y emocionales. En una situación de pleno empleo, esto sería algo residual, pero en un país con más del 25% de personas en paro, son muchas las que padecen, quizás incluso en silencio, la depresión por desempleo.

Algunos de los sentimientos que surgen son:

  •  Falta de confianza en la propia valía.
  •  Falta de autoestima por encajar múltiples rechazos.
  •  Sentimiento de aislamiento por pasar demasiado tiempo solos y en casa.
  •  Sentirse ignorado cuando nadie contesta al envío de los CV.
  •  Sentirse fuera de la sociedad, porque mientras la gente a tu alrededor avanza (encuentra trabajo, se va de vacaciones, prosperan,…) tú estás siempre en el mismo lugar, a la espera de una oportunidad laboral.
  •  Angustia por motivos económicos.
  •  Sentimiento de improductividad total.
  •  Aburrimiento: demasiado tiempo libre y pocas obligaciones.
  •  Desesperanza por el futuro.

Todo ello puede derivar en estados de tristeza y desmotivación crónicas e incluso depresión. Pero está en nuestras manos gestionar estas emociones y que la espera hacia esa nueva oportunidad laboral sea más llevadera.

En este post quisiera invitaros a reflexionar sobre los siguientes aspectos:

 

 Estar parado no es lo mismo que estar inactivo.

Las personas que están en búsqueda activa de empleo seguro que estarán de acuerdo conmigo en que estar en paro no es estar de brazos cruzados todo el día. Lejos de esta percepción, un mercado laboral tan saturado y con tanta competencia (hay 150 solicitudes por cada vacante de empleo) obliga a los parados a estar continuamente en activo mejorando su CV para adaptarlo a cada puesto de trabajo ofertado, escribiendo cartas de presentación y motivación, rastreando Internet en busca de oportunidad y pateando la ciudad para dejar los CV.

Buscar trabajo es un trabajo en sí mismo. Y crea bastante ansiedad, por cierto. No hay que lidiar con jefes, compañeros o fechas de entrega, pero hay que tener alta tolerancia a la frustración, ser persistentes y mantener la sonrisa.

Lo primero sería cambiar la percepción interna, dejando de sentirse como parados inactivos, sino como auto-empleados trabajando por nuestro futuro.

Así que lo primero sería cambiar la percepción interna, dejando de sentirse como parados inactivos, sino como auto-empleados trabajando por nuestro futuro. Cambiando esa auto-percepción, también lo haremos de cara a los demás, dejando de sentirnos en una posición de inferioridad por no tener trabajo.

 

Dejar de culpabilizarse.

Es muy común que las personas paradas se sientan culpables de su situación, sin embargo, conozco pocos casos, por no decir ninguno, en el que la persona se haya ganado a pulso su situación de desempleo. Hay gente brillante, formadísima, con un CV envidiable que no encuentra trabajo. No es su culpa, seguramente poco más pueden hacer, más que seguir persistiendo y esperar.

También está el “currante” o “curranta” de toda la vida que se culpabiliza de no haberse formado más en su juventud. Tampoco es culpa suya. Sus habilidades eran suficientes hace unos años, y era imposible prever esta crisis tan profunda y duradera (¡¡ni los economistas ni los políticos la predijeron!! ¿por qué teníamos que saberlo el resto?). Así que no hay ningún error, ni ninguna mala decisión tomada en el pasado. Simplemente un contexto horrible al que habrá que adaptarse en la medida de lo posible.

En la época de bonanza, el que estaba en paro quizás era por una elección personal. Ahora, por mucho que desde algunos sectores se tache a estas personas de vagas o de que prefieren vivir del subsidio que trabajar, hay millones de habitantes que quieren y no pueden.

 

Separar la vida laboral de la personal.

Es importante establecerse un horario diario, una rutina, por varias razones.

Por una parte, para evitar caer en una espiral de aburrimiento y desidia en la que te levantas a las 12 y te quedas todo el día en casa en pijama mirando la tele. Eso no hace ningún bien a ningún nivel, ya que ni el trabajo va a ir a buscarte a tu casa ni te vas a sentir orgulloso de ti mismo.

Por ello, es importante levantarse pronto y dedicar ciertas horas al día a buscar trabajo y enviar solicitudes. Pero pasada esa jornada “laboral” auto-impuesta hay que intentar cambiar de actividad, quedar con los amigos o lo que nos apetezca. Si no es así, la búsqueda de empleo se puede volver una obsesión innecesaria (¿quién no ha mirado Infojobs a las 12 de la noche?), generando más ansiedad que resultados positivos.

 

Contra el paro… ¡actividad!

No quiero pecar de un optimismo desmesurado y decir aquello tan manido de que crisis en chino significa oportunidad. Está claro que querer trabajar y no poder es desesperante, pero también trabajar y no tener tiempo ni para respirar es poco reconfortante.

nuevas actividades_blogPor ello, ¿qué tal si aprovechamos tanto tiempo libre para hacer actividades? De esas que nunca hemos tenido tiempo para hacer, o que nunca nos hemos atrevido… Desde hacer deporte, leer libros, hacer cursos, pasear por el parque o ir en bici, desayunar en una terracita, escribir en un blog, coser, aprender un idioma, cuidar nuestras relaciones personales.…

Se puede hacer una infinidad de cosas de forma gratuita o por poco dinero. Hay gimnasios low cost en todas las ciudades, podemos introducirnos en el mundo del jogging, o hacer yoga en el parque; hay cursos del paro gratuitos, las universidades también tienen una amplia oferta de talleres a precios asequibles (online y presenciales) o podemos ser autodidactas con la infinidad de tutoriales que hay en internet.

Podemos fortalecer nuestras amistades, quedar con ese grupo de amigos que hace tiempo que no vemos, o retomar la relación con esa amiga a la que perdiste el contacto.

Por otra parte, las ONG siempre buscan voluntariado. Podemos sentirnos productivos y útiles colaborando con alguna de ellas, además en tiempos de crisis y ante los recortes de los gobiernos, nuestra solidaridad es más importante que nunca.

 

Hagas lo que hagas… ¡muévete!

Hay que moverse por salud mental, para mantenernos activos, para que nuestra autoestima no decaiga y que nuestro día a día no gire en torno a la búsqueda de empleo.

Salir de casa y relacionarnos contribuirá a romper esa sensación de aislamiento y de que el mundo gira sin nosotros. Además, ¿sabes qué? Según un estudio de Adecco el 80% de las vacantes que surgen no se hacen públicas, sino que las empresas tiran de contactos o personas de las que tienen referencias. Por eso, salir de casa y relacionarnos con nuevas personas y entornos, además de hacernos sentir mejor, quizás nos acerque también a un nuevo empleo.

Nada de esto es fácil, pero la coyuntura económica no ha de poder con nuestra felicidad. El trabajo y el desempleo es sólo una parcela de nuestra vida, importantísima, pero no lo es todo. Por ello, si ese aspecto no nos va bien del todo, mejor centrarnos en otros.

 

 

 

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1 Comment on Ante el desempleo, buena cara

  1. susana
    27/09/2014 at 11:47 am (3 years ago)

    No puc estar més d’acord amb tu. No crec que siga un “exceso de optimismo” el que proposes sino una bateria de qüestions sobre les que reflexionar per a intentar ser feliç a pesar de la adversitat.
    Aquest post ho deurien de llegir les 5.000.000 de persones perque segur que els aporta un poquet de confiança.
    Congrats!!!

    Reply

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