Claves para una lactancia materna exitosa

dando el pecho

Me encanta esta foto porque para mí representa lo que supone la lactancia materna. Dar de mamar donde sea, cuándo sea, sin límites de tiempo ni de lugar, ahí donde pille, porque es la mejor opción para el bebé en términos de salud, para la madre en términos de comodidad y para ambos en términos del vínculo único que se genera. La lactancia materna ha de ser cómoda, indolora, ha de disfrutarse, ha de poder hacerse en plena calle, a la luz del día, ha de ser respetada y fomentada.
 

La lactancia materna da para escribir una enciclopedia. Aunque me da la sensación de que pulula por la sociedad un gran desconocimiento sobre este tema, comenzando por los profesionales con los que las madres tenemos más contacto, es decir, ginecólogos y pediatras. Parece que es un tema que está en el limbo, del que todos pueden aconsejarte, desde la vecina, el médico de atención primaria, hasta el pediatra, pero del que nadie te acaba dando instrucciones específicas.

De hecho, cada persona (especialista o no) te dice una cosa. En el mismo día te pueden dar un consejo y el contrario. Unos basándose en el conocimiento popular y otros en las evidencias científicas. Y tú, como madre, al final no tienes ni idea de qué hacer ni cómo resolver tus infinitas dudas.

En mi caso, debo de ser uno de esos especímenes raros que no han tenido grandes problemas con la lactancia materna. Marc esta semana cumple 6 meses y de momento (toco madera) todo ha ido genial en este sentido. Hemos logrado llegar al tiempo mínimo de amamantamiento que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son precisamente 6 meses. Algo difícil de cumplir en este país, no solo por la tasa de abandono de la lactancia materna debido a problemas en su establecimiento, sino también por la pronta incorporación de las mujeres al trabajo tras dar a luz.

Recuerdo que antes de tener a Marc estaba resignada a pensar que la lactancia iba a ser un camino difícil y doloroso, hasta que alguien me dijo que en realidad no tiene por qué doler. Que si hay un buen agarre no tienen por qué haber grietas ni complicaciones. Y la verdad es que hasta el momento este ha sido mi caso.

Por eso, en este post, quiero explicarte cuáles han sido las claves que han contribuido a tener éxito (y sigo tocando madera) con la lactancia materna.

  • Confía en ti y en tu hijo

    Dar el pecho se ha hecho desde que la humanidad existe. No hubiéramos llegado a los más de 7 mil millones de personas que habitamos hoy en día la Tierra si no fuera por la lactancia materna. El cuerpo de la mujer está preparado para ello, de hecho, la razón de ser de los pechos no es otro que amamantar. Pero no solo eso, sino que también el bebé, desde antes incluso de nacer, tiene el reflejo de succión. Si nada más dar a luz, lo dejas encima de ti, en tu barriga o entre tus pechos, él ira escalando hasta encontrarlos y él solito se pondrá a mamar. Puedes verlo en el vídeo que adjunto. O sea, que lo normal, lo natural, es que la lactancia materna se inicie por propia iniciativa del bebé si no le ponemos ningún obstáculo que se lo impida, ni le separamos de su madre en los primeros minutos de vida. 

  • Leer antes de amamantar.

    Nuestro cuerpo está preparado “de fábrica” para amamantar, pero el conocimiento hay que adquirirlo. De igual manera que lees el prospecto de los medicamentos, el manual de instrucciones de aparatos electrónicos o la explicación del montaje de los muebles de Ikea, de igual forma, creo que es necesario leer antes de dar el pecho. Hay que saber hacerlo para que salga bien. En realidad hay poca ciencia, pero sí mucho arte. Si veis el vídeo de arriba, la madre tiene el apoyo de lo que supongo que es su matrona o una doula que le va guiando en el proceso. Las que no hemos tenido la suerte de tener ese apoyo tan importante en los primeros minutos de vida, podemos subsanar ese vacío leyendo e informándonos. Hoy en día hay muchos blogs y libros para ir al parto con la lección aprendida, al menos a nivel teórico. En mi caso te recomiendo el libro de “Un regalo para toda la vida” de Carlos González. Este ha sido mi Biblia, puesto que es una guía práctica sobre lactancia que contiene pautas concretas sobre cómo dar de mamar.

  • Ombligo con ombligo.

    Cuando tengas a tú bebé recién nacido en brazos y quieras darle el pecho, colócalo de forma que su ombligo mire hacia el tuyo. Eso no quiere decir que han de estar necesariamente uno enfrente del otro, pero si es esencial que esta sea la orientación que tenga su cuerpecito. Tenemos la imagen de niños comiendo boca arriba, de perfil a la madre, pero es porque tenemos la idea visual de bebés siendo alimentados en biberón. Si das el pecho, el bebé ha de estar mirando hacia la madre. 

  • Hazte con un cojín de lactancia.

    Para mí fue un objeto esencial, ya que me ayudó a adquirir con Marc la postura correcta desde el principio.  Además, como los primeros días y semanas los bebés se pasan tanto tiempo al pecho, es una manera de descansar brazos y no sobrecargar la zona de los hombros y la espalda. Para mí fue una gran inversión

  • Fíjate en la boca del tu hijo/a.

    Lo boca del bebé ha de estar muy abierta, como si pegara un gran bocado y casi toda tu areola (si no toda) ha de estar dentro. Si tiene la boca pequeña seguramente esté teniendo un mal agarre y de mantenerlo así, seguramente acaben por salirte grietas en el pezón, de manera que fíjate bien en que tenga la boca bien abierta.

  • Las orejas también te dan pistas.

    Cuando hay un buen agarre y el bebé está mamando de forma correcta sus orejitas se mueven. El lóbulo de la oreja va de arriba a abajo, igual que cuando tú masticas. Si no ves ese movimiento lo más seguro es que tengas que corregir la posición.

  • Si te duele o percibes que no está en la postura correcta quítalo y vuélvelo a poner.

    No se trata de aguantar pase lo que pase. El dolor , de hecho, es indicativo de que algo está mal. Por eso, antes de que sea peor y salgan las temidas grietas que solo te proporcionarán más malestar, introduce tu dedo meñique en su boca y despégalo del pecho. Con calma, vuelve a ponértelo fijándote bien tanto en su postura corporal como en la posición de su boca, intentando mejorar su agarre. Repítelo las veces que sea necesario. Lo importante es que se coja bien y que para ti sea un momento placentero.

  • Las grietas se pueden prevenir.

    La mejor prevención es asegurase de que haya un buen agarre al pecho, pero también puedes prevenirlas extendiendo una gotita de  tu propia leche en cada pezón, dejándolo al aire libre hasta que se seque. La humedad en la zona es caldo de cultivo para que aparezcan todo tipo de molestias. Si ves que empieza a asomar alguna grieta, no esperes ni un segundo y ponte una crema especializada. Yo usé la de Medela y me fue muy bien (además, sirve también como vaselina para los labios 😉

  • Acude a un grupo de lactancia.

    Personalmente no he acudido a ningún grupo de lactancia, aunque sí que me planteo ir para ayudar a otras madres y contar mi experiencia, ya que como solo llegan los mensajes negativos de mujeres que lo han pasado fatal, creo que es importante que se sepa que no siempre es así. Como sea, si aun intentándolo todo sigue habiendo dolor pero quieres continuar dando el pecho, yo te recomendaría que te acercaras a un grupo de lactancia. Seguro que entre la asesora de lactancia y las madres que acuden te pueden ayudar muchísimo y te darán ánimos para continuar con la lactancia materna.

 

 

Cuéntanos, para ti, ¿cuál ha sido la clave para tener una lactancia exitosa?

 

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