Cómo prepararse para el parto

 

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¿A qué mujer embarazada no se le han hecho eternos los nueve meses de embarazo? A mis 37 semanas me parece que fue en otra vida el día en el que me realicé el test de embarazo y vi que salía positivo. Pero bien pensado, aun a pesar de esta interminable espera, doy gracias de que sea un proceso tan largo porque así las futuras mamás tenemos la oportunidad de prepararnos a conciencia.

Y no me refiero a lo que supone tener y educar a un hijo, que también, sino a prepararse para el parto. Sí, ese temido día al que las embarazadas le tenemos tanto miedo pero que inevitablemente tendremos que afrontar.

Normalmente, y por lo que he visto en estos meses, se cometen tres grandes errores durante el embarazo con respecto a la preparación para el parto:

  • Educación maternal como única preparación: el primero es conformarnos con las clases de educación maternal que ofrecen ambulatorios y hospitales. Estas clases son muy genéricas y teóricas, y abarcan en pocas horas desde los síntomas del embarazo hasta la lactancia o el posparto. Es decir, nos aportan información básica (un buen punto de partida) pero no nos preparan para el parto ni de lejos.
  • Confiar el seguimiento del embarazo únicamente en el ginecólogo: Las revisiones del ginecólogo están centradas en que el embarazo se desarrolle de una forma “normal”, sin riesgos, centrándose sobre todo en el bebé y no en la madre. Esto es un aspecto fundamental, pero desde mi punto de vista es un grave error que este sea el único profesional de referencia durante toda la gestación. Para ir preparadas al parto creo que hay que ponerse en manos de otros profesionales como son las matronas, fisioterapeutas e instructores de yoga o pilates.
  • Error de percepción del parto: las futuras mamás vamos mentalmente predispuestas a pensar, asumir y conformarnos con que el parto se sufre y que el dolor va a ser, sí o sí, insoportable. Debido a una mezcla de desconocimiento sobre el parto, miedo inculcado y porque siempre nos quedamos con las malas experiencias de las demás, llegamos al parto con mucho miedo y ansiedad, que solo sirve para bloquearnos. Por lo que para prepararse quizás lo primero que haya hacer es desaprender lo poco que sabemos y comenzar a construir la percepción del parto desde otra perspectiva más constructiva y beneficiosa para nosotras.

Parir es, junto con criar un hijo, el mayor reto al que voy a enfrentarme en la vida como madre primeriza. Por ello, pensar que no necesito hacer nada con anterioridad, simplemente confiar en la sabiduría de mi cuerpo y en el equipo médico que me atenderá me parece impensable. El parto es un proceso fisiológico y, como tal, podemos favorecerlo o obstaculizarlo.

Que conste que escribo estas líneas antes de dar a luz, lo cual significa que todo estas cuestiones teóricas quizás salten por los aires el “Día D”. Sin embargo, aun sabiendo que esto puede pasar, creo que es importante lo que he conseguido hasta este momento: estar tranquila y confiada en que mi parto irá bien. Creo que he alcanzado un estado mental muy positivo, que la actitud es el 50% y por ello me gustaría compartir con vosotras lo que estoy haciendo.  

Espero que os sirva de utilidad. Si es así, no dudes en compartirlo y aportar tus opiniones en la zona de comentarios. Entre todas podemos ayudarnos mucho.
 

Conocer qué es el parto y cómo se desarrolla:

fisiología del parto, preparación al parto, embarazoSi lo piensas por un segundo todas las personas que han existido en la historia de la humanidad han nacido de la misma manera y sin embargo, el parto es un gran desconocido para las futuras madres y, más aun, para los futuros padres. Apenas nos educan en conocerlo y en un contexto social en el que casi lo raro es tener hijos y lo normal es parir en el hospital, pasamos de ver a nuestra hermana, tía, sobrina, amiga, etc. embarazada a verla con el bebé en brazos. Pero, ¿qué ocurre entre medias?

Ese desconocimiento sumando a lo que sí conocemos y nos cuentan del parto, que es básicamente que duele muchísimo y que puede ser una muy mala experiencia, hace que estemos predispuestas a, llegado el momento, tumbarnos en la camilla y dejar que “nos hagan” como si en el mismo acto de dar a luz la mujer fuera un objetivo pasivo al que hay que vaciar.

Hasta tal punto llega este miedo que la mayoría de mujeres piensan en la epidural como la única forma de pasar por ese trago. No es por juzgar a quienes así piensan (cada una es libre de decidir cómo parir y yo misma mantengo siempre esa posibilidad abierta) pero me llama la atención que prácticamente la totalidad de las madres primerizas con las que me he cruzado vayan con esta idea preconcebida cuando ni siquiera saben de qué dolor estamos hablando. ¿Y si no es un dolor tan insoportable para ellas? ¿Y si aun siendo muy intenso lo pueden tolerar?

Como sea, ese miedo que se tiene a lo desconocido se puede paliar con conocimiento. Por eso, sobre todo en este tercer trimestre no he parado de leer sobre el parto, sobre su fisiología y sobre la experiencia de otras mujeres. A mí personalmente me ha servido como una auténtica terapia y aunque he leído muchas experiencias negativas, también las hay (y muchas) positivas: partos que se han desarrollado con total normalidad donde la mujer lo ha podido disfrutar, partos rápidos y partos en que la mujer ha sentido el dolor como algo totalmente soportable. Esta realidad (bastante idílica, sí) también existe. No le demos la espalda desde el principio .

En la página web de http://www.elpartoesnuestro.es hay infinidad de experiencias de parto e Internet también está lleno de ellas. Es importante tener en cuenta que en general los seres humanos tendemos a compartir más las malas experiencias que las buenas y además, la web de “El parto es nuestro” concretamente es muy reivindicativa denunciando lo que se llama la violencia obstetricia y las intervenciones médicas injustificadas, por lo que las historias suelen ser bastante duras en general. Aun así, creo que también hay que saber esa parte de la historia, sobre todo para conocer de antemano lo que no queremos y ponernos manos a la obra a intentar que ciertas cosas no ocurran.

Un libro que recomiendo para conocer a fondo, pero de una manera sencilla, la fisiología del parto es Cartilla para aprender a dar a luz (lo podéis encontrar en Amazon), un librito de 90 páginas que se lee en un par de horas y que explica qué ocurre en cada etapa del alumbramiento y qué tiene que hacer la madre (con indicaciones claras y prácticas) para facilitar el proceso y amortiguar el dolor. Ha llegado a mis manos hace unos días y ojalá lo hubiera descubierto antes. Indagando por la red he visto que la misma autora escribió también otro libro llamado Parir sin miedo que está basado en su experiencia como matrona. Si llego a tiempo también me haré con él.

 

Técnicas de relajación y respiración:

IMG_2316En otra de mis lecturas (concretamente en Un regalo para toda la vida de Carlos González) leí por qué es tan importante mantener la tranquilidad y la relajación en todo momento durante el parto. Además de por cuestiones obvias, hay una cuestión química: resulta que cuando estamos tranquilas dejamos que nuestro cuerpo segregue de forma natural oxitocina, la hormona del amor encargada de desencadenar y hacer evolucionar el parto, sin embargo cuando sentimos miedo generamos adrenalina. Ambas hormonas son incompatibles entre sí, de manera que la segregación de adrelina inhibe la oxitocina y provoca que el parto se estanque con todo lo que ello puede suponer: partos interminables y agotadores, utilización de instrumentos como fórceps o ventosas e incluso acabar en cesárea. Por ello, pase lo que pase, “keep calm”, como dice el slogan publicitario.

Y para mantenerse lo más relajada posible no hay nada mejor como interiorizar técnicas de respiración y relajación. Esto es todo un aprendizaje, pero por suerte tenemos nueve meses para practicar. En mi caso, gracias a que practico yoga desde hace algunos años, sé qué tipo de respiración me relaja físicamente y me calma mentalmente. Pero hay muchas mujeres que no se conocen en ese aspecto, por lo que creo que el embarazo es un momento idóneo para experimentarse en ese nivel. Si es de la mano de algún instructor, mucho mejor, pero también se puede hacer en casa, con vídeos guiados de Youtube.

La respiración es fundamental también para gestionar el dolor y ayudar en los pujos. De hecho, en cada fase del parto se recomienda un tipo de respiración. Son técnicas más específicas que las matronas o fisioterapeutas especializadas nos pueden explicar. Una vez sepamos la teoría, lo demás es todo practicar, practicar y practicar en casa para interiorizar las técnicas y que en el día del parto nos salgan de la forma más natural posible.

 

Ejercicio físico:

Hace poco leí este artículo  sobre si el reto del parto es debido al dolor intenso que se siente o por el desgaste de tantas horas de contracciones, pujos y esfuerzo físico. En realidad hay tantas experiencias como mujeres y mientras para unas fue más difícil soportar el dolor que la fase del expulsivo, para otras, los pujos fueron los que le quitaron la energía para seguir adelante y terminar el parto.

Como sea, es mejor hacerse la idea de que el parto tiene algo de maratón (resistencia) y gestión del dolor.

Realizar ejercicio físico es un consejo que todos los ginecólogos deberían dar a todas las mujeres embarazadas que tienen una gestación normal. Lo peor que se puede hacer durante esta etapa es estar inactiva, ya que, aunque no hay nada escrito ni se pueden hacer leyes inamovibles de esto, todos los especialistas aseguran que el ejercicio físico moderado durante la gestación contribuye en gran medida a tener un embarazo más saludable, un parto más rápido y con menos intervenciones y una mejor recuperación postparto.

Pero, ¿qué tipo de ejercicio?

Pilates para embarazadas: es una de las actividades más recomendadas porque ayuda a fortalecer el suelo pélvico, mantener el tono muscular, trabajar la respiración y evitar dolores de espalda. En mi caso, como el pilates no estaba adaptado a futuras mamás, lo realicé hasta el quinto mes y luego me cambié a yoga, porque además de ayudarme a fortalecer los músculos, flexibilizar el cuerpo abriendo pelvis y caderas, me ha ayudado a conectar con el bebé.

Caminar: se recomienda salir a andar al menos tres o cuatro veces por semana a un buen ritmo. Tiene infinidad de beneficios: ayuda a mantener una buena circulación de la sangre (que se ve tan afectada en estos meses), fortalecer la musculatura, aliviar dolores como el de la ciática y también dicen que prepara para el trabajo del parto por el balanceo de la pelvis.

Piscina: he tenido la suerte de que en mis clases de educación maternal se combinaban las sesiones teóricas con las prácticas, que eran clases de natación con un fisioterapeuta. En el agua la barriga no pesa (¡y que alivio!), se tonifican los músculos y te permite hacer ejercicio aeróbico cuando caminar ya se hace pesado en las últimas semanas. Todo un acierto, vaya. De haberlo sabido me hubiera apuntado antes sin duda.

La verdades es que entre unas cosas y otras, he hecho más ejercicio que en mi vida. Eso sí, siempre moderado y combinándolo con momentos de descanso y reposo. Con todo ello, me siento físicamente fuerte y preparada. He cogido el peso justo y siento los músculos ejercitados, fuertes y (espero) que preparados para llevar adelante el trabajo de parto de la mejor manera posible.

 

Suelo pélvico y periné

– Suelo pélvico: para mí el suelo pélvico era un gran desconocido hasta este momento del embarazo, que no ha parado de aparecer en todas las conversaciones y lecturas sobre el tema. Y eso a pesar de que esta estructura muscular juega un papel muy importante en la vida de las mujeres (y de los hombres).

De la fortaleza de nuestro suelo pélvico depende en gran medida el impacto de la cabeza del bebé sobre la zona del periné en el momento del nacimiento. A su vez, de ello va a depender el sufrir algún desgarro o que el ginecólogo o matrón decida practicar la temida episiotomía. Y de ahí va a depender que tengamos una recuperación más o menos duradera en la fase de postparto. Por no decir, que un suelo pélvico debilitado causa escapes de orina e incluso incontinencia fecal.

Hay muchos ejercicios que se pueden hacer para fortalecerlo, los más conocidos son los ejercicios de Kegel, que se basan en apretar la musculatura como si quisiéramos parar la orina. En internet hay muchos blogs y vídeos (una página sobre salud pélvica que me encanta y recomiendo es http://www.ensuelofirme.com/) donde explican cómo realizarlos, aunque yo creo que lo mejor es acudir a un fisioterapeuta especializado para que haga una valoración del suelo pélvico y nos guíe en cómo realizarlos correctamente para ir adquiriendo fuerza y resistencia.

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Consejo: haceros con una fitball de pilates (se encuentra barato en Decathlon), os servirá tanto para hacer ejercicios de suelo pélvico en casa durante el embarazo como para darle movilidad a la pelvis en el momento de la dilatación y así ayudar a que el bebé se coloque en el canal de parto.

Masaje perineal: el masaje perineal ayuda a dar elasticidad a la zona del periné, que tanto sufre con el nacimiento del bebé en el momento en el que este asoma la cabeza. En la coronación, el periné alcanza su máxima extensión y es en ese instante en el que el ginecólogo o matrono decidirá practicar o no la dichosa episiotomía, según vea la flexibilidad del mismo.

Esta es la teoría, la realidad es que se practica con mucha más asiduidad de lo recomendado y necesario. Aunque las cosas están cambiado poco a poco, en España seguimos con unas tasas de episiotomía altísimas comparado con lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

En los últimos años la tendencia parece que se está revirtiendo poco a poco y los especialistas comienzan a ser partidarios de dejar que el periné se desgarre por si solo antes que realizar el corte, ya que además de que la cicatrización con desgarro es más rápida y completa, el corte puede provocar un mayor desgarro aun. Es decir, por ninguna parte parece tener sentido el practicar la episiotomía y menos aún, hacerlo de forma rutinaria sin que haya razones objetivas para ello.

Pero en fin, volviendo al masaje perineal, hay que decir que este es algo molesto, ya que hay que tener en cuenta que se somete el periné a un estiramiento importante que no hemos sentido con anterioridad, pero si eso ayuda a facilitar la salida del bebé, creo que vale la pena intentarlo.

En Internet hay muchos vídeos de cómo realizarlo (una vez más os remito a esta web: http://www.ensuelofirme.com/como-hacer-el-masaje-perineal) y seguramente en todas las clases de educación maternal se explique el procedimiento, pero una vez más, donde se ponga las manos de un profesional que se quite los intentos amateurs, por ello yo recomendaría que buscarais un fisioterapeuta especializado. Él o ella te practicará el masaje y dará instrucciones a ti o a tu pareja de cómo realizarlo en casa.

Se recomienda comenzar a hacerlo a partir de la semana 32-34 a diario o cada dos días para que sea efectivo y realizarlo con aceite de rosa de mosqueta o cremas ideadas para ello.

 

Pues estas son básicamente las cosas que estoy haciendo para prepararme para el día del parto. Ya os contaré cómo me ha ido. Al fin y al cabo, el parto, en el peor de las casos, son unas horas. El hijo que nacerá es para toda la vida.
 

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