El desorden llama al caos en tu vida. Consejos para ser más ordenada

organizacion

Una de las cosas que me he propuesto para este año 2017 es el de ser más ordenada. En realidad llevo toda la vida procrastinando este propósito y fracasando en los intentos que he realizado. Mi naturaleza es desastrada y siempre acaba saliendo a flote.

Primero voy a explicar el tipo de desorden al que soy propicia. Soy de las que acumulan la ropa en el sillón de la habitación hasta llegar a tener más ropa fuera que dentro del armario. Sin embargo, si abres mi armario verás que normalmente está ordenado. Voy acumulando día a día hasta que llega un momento en el que no puedo soportar la sensación de caos que me rodea y entonces, sea la hora que sea y tenga que hacer lo que tenga que hacer, me pongo a ordenar toda la ropa como una loca.

Cuando hago las cosas, las hago bien. No me valen parches. No traslado la montaña de ropa del sillón de la habitación al interior del armario, sino que la organizo por categorías y la doblo con mimo.

En realidad, esa forma de gestionar mi ropa es, sin duda, un reflejo de mi forma de ser. En algunas cosas soy una procrastinadora nata, por lo que muchas veces me dejo llevar por la comodidad o le doy prioridad a cosas secundarias, dejando lo importante de un lado y sintiendo que mi vida se vuelve un poco caótica. Aunque no me siento bien sigo en esta dinámica hasta que llega un momento en el que esta dejadez me pesa tanto que actúo de repente, pasando de un extremo a otro. No conozco el término medio.

 

EL DESORDEN LLAMA AL DESORDEN. Seguro que no estoy descubriendo nada nuevo cuando afirmo que cuando vivimos en un entorno caótico es más difícil estar a gusto. Y qué decir tiene que cuando llegamos a un sitio desastrado (una ciudad, una casa, una oficina,..) nos preocupamos menos por ser aseados y cuidadosos. 

El desorden nos hace ser más desorganizados en nuestra vida en general y además nos distrae, nos quita energía, nos resta vitalidad, nos estresa… y, lo peor de todo, se come nuestro preciado tiempo. Piensa en cuando quieres buscar algo y no lo encuentras, vas buscando habitación por habitación, cada vez más cabreada contigo misma, cada vez más ofuscada… ¿dónde diablos lo puse? ¿donde estará?

Según el Dali Lama, que sabe mucho sobre tranquilidad vital y espiritual ;), el desorden es un ladrón de energía. Él dijo: Tira, recoge y organiza. Un lugar desordenado es un gran ladrón de energía, sobre todo cuando está lleno de cosas del pasado que no precisas más
.

 

Las Dos Reglas de Oro y otros consejos para ser más ordenada:

A principio de enero me mudé a una ciudad nueva y a una casa nueva sin amueblar. Eso la verdad es que me ha facilitado bastante las cosas a la hora de tomarme en serio el tema del orden porque prácticamente he podido hacer borrón y cuenta nueva. Y es que a veces es más fácil comenzar de cero que poner orden al caos.

Además, desde que me licencié, hace ya diez años, he vivido en cinco ciudades diferentes y he hecho unas diez mudanzas. Eso me ha llevado a no acumular muchas cosas, porque en varias ocasiones he tenido que meter mi vida en una maleta (y no hablo en el sentido figurado, sino literalmente). Ello inevitablemente implica deshacerte de muchas cosas, elegir, soltar, … practicar el desapego para escoger lo imprescindible y necesario.

Como elemento que complica mi propósito de ser más ordenada está el hecho de haber sido madre hace unos meses. Porque un bebé no es que venga con un pan bajo el brazo, es que arrastra un montón de objetos y trastos que hay que gestionar. Por no decir que tu tiempo pasa a ser un bien tan preciado como escaso.

Pero bueno, como sea, la que es desordenada lo es por naturaleza y tenga pocas o muchas cosas, bebé o no, siempre se apañará para tener objetos por ahí en medio. 

Así que para ser más ordenada te aconsejo que pongas en práctica estos consejos y sobre todo las Dos Reglas de Oro:

Consejo 1. Haz criba. Este es el punto más duro pero completamente necesario para cumplir con tu propósito de ser más ordenada. Tira/regala/dona/vende las cosas que no necesitas y que no usas. Da igual que tu casa sea enorme, con mil armarios y que puedas tener las cosas ahí escondidas sin que interfieran en el orden de tu hogar. Se trata de una filosofía de vida en toda regla. ¿Para qué quieres las cosas que no usas? Libérate de ellas y dales una segunda vida. Sé que da pereza. Pensar en organizar cada uno de los rincones de la casa es un cometido muy grande, pero no te agobies, divídelo en pequeñas tareas y verás como te resulta más fácil. Recuerdo que antes de la llegada de Marc no teníamos sitio para guardar su ropa, juguetes y trastos. Yo estaba agobiadísima con ese tema, hasta que un día hicimos un planning para organizar los armarios. Cada fin de semana nos encargábamos de ordenar uno, con criba incluida. En menos de dos meses teníamos espacio de sobra para las cosas de Marc y además la casa estaba organizada tanto por dentro como por fuera. En el proceso tiramos una cantidad ingente de cosas, donamos otras tantas y me reencontré con objetos que desistí de buscar en su día y que daba por perdidos. 

Tira/regala/dona/vende las cosas que no necesitas y que no usas y busca un sitio para todas las cosas, hasta para el objeto más nimio.

Consejo 2. Busca un sitio para todas las cosas. Si algún objeto no tiene su sitio específico donde ponerlo, ¿cómo lo vas a guardar? Acabará dando tumbos por diferentes lugares de la casa, de manera que te llevará tiempo encontrarlo y gastarás demasiada energía en el proceso. Una energía y un malgasto de tiempo que es fácil de solucionar. Dependiendo de la casa que tengas, buscarle a cada cosa su sitio puede implica tener que hacer algunos cambios o ajustes, como por ejemplo comprar cajas de almacenaje, colocar estanterías, redistribuir armarios,…  optimizar de alguna manera el espacio del que dispones para dar cabida a esas cosas que siempre estaban en tierra de nadie. No soy experta en decoración, pero hay mil ideas para aprovechar espacios “muertos” en casa y convertirlos en estupendos lugares de almacenaje, por ejemplo, debajo de la cama puedes ubicar cajas para guardar objetos, o puedes poner estanterías o armariadas en las paredes y así no quitas espacio de la zona pisable de la casa. Yo no he sido nunca una persona que haya prestado mucha atención a estas cosas del hogar, pero ahora que he tenido que amueblar la casa y hacer hueco a todos los bártulos que traíamos, la verdad es que le he cogido el gusto. Da mucha satisfacción ver la casa a tu gusto, ver que le puedes sacar mucho más partido del que pensabas y que la estás convirtiendo en un lugar muy agradable donde vivir.

Consejo 3. Dejarlo todo ordenado antes de acostarte. Vaya forma de empezar el día si nada más levantarte tienes que organizar el desorden del día anterior, ¿verdad?  A mi me pasaba con los cacharros de la cena. Por la noche me daba mucha pereza fregarlos. Estás cansada y quieres un momento de relax antes de irte a dormir, así que lo más cómodo en ese momento es dejarlo para mañana. Pero luego te levantas al día siguiente y antes que nada tienes que ponerte a fregar, porque necesitas algo de lo que hay sucio en el fregadero. ¡Qué mal humor de buena mañana! ¡Qué rabia! Así que me he puesto seria en dejar las cosas recogidas antes de irme a dormir. Y es una gozada. Levantarse, ir a la cocina para hacer el desayuno y verla limpia y recogida… de verdad, así comienzas el día con otro humor. 

dormitorioConsejo 4. Hacer la cama. Soy la primera a la que le da pereza hacer la cama y durante muchos años me ha parecido absurdo hacer algo que horas más tarde vas a deshacer. A mis casi 34 años he de admitir que mi madre tenía razón y que con la cama hecha la habitación parece otra cosa. Y como sabemos que el orden llama al orden, solo con este gesto ya te entrarán ganas de tener organizada el resto de la habitación. Además, en invierno no hay excusa, ya que con el nórdico hacer la cama es estirar y punto (1 minuto).

Consejo 5. Implicar al resto de los habitantes de tu casa. A no ser que vivas sola, la cuestión del orden y la limpieza no es responsabilidad exclusivamente tuya. Si el resto de los habitantes, sea pareja, hijos, compañeros de piso, etc. no están implicados, te vas a quemar haciendo todo el trabajo y viendo escasos resultados (porque los demás se encargarán de desordenar lo que tu has ordenado). Las personas desordenadas solemos arrastrar al resto de habitantes de la casa hacia nuestro caos porque quien convive con nosotros tiene dos opciones: o se convierte en nuestro esclavo o acaba adaptando nuestros malos hábitos por pura supervivencia. Por eso, estés en el lado que estés, es importante hablar las cosas y que el orden sea una prioridad para todas las partes. Si cada uno hace su parte del trabajo (aunque sea las Dos Reglas de Oro) será todo mucho más llevadero.

 

Y ahora vamos con las Dos Reglas de Oro que, si las cumples, tendrás en el 80% del tu propósito cumplido. Te lo aseguro.TooltipText

Regla de Oro 1. Lo toco lo guardo. Cosa que coges, cosa que guardas. No vale dejarla en cualquier lugar porque luego, lo sabes, se quedará fuera de su sitio por un tiempo indeterminado tirando a largo. Ya hemos dicho que cada cosa ha de tener su sitio, hasta el objeto más nimio, así que guárdalo donde estaba. Además, piénsalo, a veces tardamos el mismo tiempo en dejarlo por ahí que en ponerlo en su sitio. Por ejemplo, abro el cajón de la cocina para coger las tijeras, ¿no tardas lo mismo en dejarlas encima de la encimera que en volverlas a meter dentro del cajón? De verdad, nos excusamos en una falta de tiempo pero en realidad es una cuestión de actitud.

 

Si coges algo, antes de pasar a otra cosa, guárdalo en su sitio. Igualmente, si una tarea te va a llevar menos de dos minutos, hazla en el momento y no la dejes para luego. Con estos dos sencillos gestos, estarás al 80% de conseguir tu propósito de ser más ordenada.

Regla de Oro 2. La regla de los 2 minutos. Llego a casa y me cambio de ropa para ponerme cómoda. De la ropa de la calle que me acabo de quitar alguna será para tirar al cesto de la ropa sucia y otra para colgar en la percha, ¿Cuánto tiempo tardo en gestionarlo? ¿Menos de dos minutos? Entonces lo hago en ese momento y no lo dejo para “a-saber-cuando”. Se trata de quitarte de encima pequeñas tareas y evitar que se acumulen. Solo este gesto te hará la vida más fácil. ¿Que son más de dos minutos? Si no tienes tiempo en ese momento o no te apetece, déjalo para otro día, como por ejemplo, el fin de semana. 

Te propongo un ejercicio…

Uno de los problemas a la hora de ser más ordenados es que, si bien es cierto que el orden requiere tiempo, también es verdad que tenemos una percepción distorsionada de lo que tardamos en hacer ciertas tareas.

Por eso, si el orden es uno de tus propósitos para este año te propongo que hagas un sencillo ejercicio: cronométrate haciendo diferentes tareas (plegando la ropa, fregando, recogiendo los juguetes de tu hijo/a, haciendo la cama, etc.) Anota los tiempos en una libreta o agenda.

Sabiendo el tiempo que necesitas dedicar a cada tarea conseguirás dos cosas:

  1. Tener menos pereza: porque sabrás realmente lo que tardas y serás más realista en cuanto al esfuerzo que requiere. Verás que la mayoría de las tareas normalmente no requieren más de dos minutos, así que se les puede aplicar la Segunda Regla de Oro. 
  2. Utilizar los “ratos muertos” para hacer algo productivo. Puedes ser mucho más productiva si en lugar de rellenar tu tiempo con cosas absurdas como mirar el Facebook por enésima vez, aprovechas que tienes la comida haciéndose al horno o que estás esperando a alguien para ordenar alguna cosa de esas que no te lleva más de cinco minutos. Si eres más organizada con las cosas y con tu tiempo, verás que tendrás más ratos libres para dedicar a lo que realmente te gusta.

 

Espero que estos consejos te sirvan de ayuda para hacer que tu casa esté más ordenada y con ello, poner orden también en tus pensamientos y a tu vida.
 

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