Mi parto natural I

Antes de que naciera O. tenía muy claro una serie de aspectos que quería evitar, a priori, durante el parto. Pero la verdad es que no tenía muy definido como quería que fuese ya que soy madre primeriza. Por mucho que te cuenten, la realidad es que no sabes a qué te enfrentas, cuánto va a doler ni donde está tu umbral del dolor, entre otras cosas.

Así que cuando me preguntaban yo siempre decía lo mismo: mi embarazo avanza con total normalidad así que me gustaría poder tener un parto natural y respetado, ser consciente de todo lo que ocurre, empujar con todas mis fuerzas para que mi hijo salga, que sea en un entorno tranquilo y sosegado pero, si las fuerzas me fallan que me pongan la epidural. Y, si algo se tuerce, que la medicina cumpla con su función.

Al contrario que muchas mujeres que optan por lo natural, yo no tenía un plan de parto preparado y hasta el octavo mes no sabía donde quería dar a luz. De hecho, cambié dos veces de hospital.

Por otra parte, sí que tenía claro que quería evitar la cesárea (y fórceps, episiotomía,ventosa, …) a toda costa y que quería tener un parto lo más natural y respetado posible tanto para mi como para el bebé.

A pesar de tener un seguro privado, opté por un hospital público para dar a luz y para decidirme por uno o por otro busqué las estadísticas sobre cesáreas que hay en los hospitales de mi comunidad. Los que resultaron tener las tasas más bajas fueron el hospital de Manises (Valencia) y el de La Plana (Castellón), ambos muy cercanos a la tasa aconsejada por la OMS que debe ser en torno a un 13-15%. A propósito de este tema, recientemente se publicó una noticia en El País llamada “Donde vives determina cómo pares”

 

Además, los dos cuentan con ciertos protocolos o prácticas respetuosas: habitación de partos con bañera, pelotas suizas, ambiente íntimo,… que hacen que el momento sea lo más agradable y tranquilo posible. Además son hospitales que fomentan la lactancia materna desde el minuto cero, promueven el contacto piel con piel, no realizan episiotomías a la ligera, ni rasuran ni ponen enemas y tienen equipos bien preparados para apoyarte y guiarte antes, durante y después del proceso, para resolver dudas y preocupaciones sin prisas y con mucho respeto.

Sala de partos del Hospital La Plana

Sala de partos del Hospital La Plana

 

Finalmente me decanté por el hospital de La Plana ya que tenía mayor prestigio y más referencias por parte de algunas amigas, además de algún foro en internet. (Aquí podéis leer una noticia sobre el funcionamiento del hospital)

 

Antes de tomar la decisión definitiva fui un día a conocer las instalaciones y a hablar con la responsable de las matronas quien me explicó los pasos a seguir desde que comienza el proceso hasta que me dan el alta. Salí de allí convencidísima de que La Plana era EL HOSPITAL donde quería que naciera mi hijo. Desde ese momento simplemente acudí dos veces más a monitores y la tercera visita fue a causa del parto.

 

Al tener tan buenas sensaciones y al haber escuchado y leído testimonios de lo bien que trabajaban en el hospital, descarté el elaborar mi propio plan de parto. El motivo fue el siguiente: todos aquellos requisitos que para mí eran importantes, en el hospital los fomentaban y respetaban por formar parte de sus rutinas así que no tenia mucho sentido pedir nada expresamente. Es más, al echar la vista atrás me doy cuenta de que durante todo el proceso, el trato, la gestión y la humanidad de l@s trabajado@s superaron con creces mis expectativas.

Es verdad que yo siempre dije que quería un parto lo más natural posible pero también les dije que si pedía la epidural que me la pusieran y que si algo se torcía que hicieran lo que fuera necesario. Yo me ponía totalmente en sus manos. Y todo fue rodado.

También es cierto que había leído mucho y que atendí en las clases preparto lo que me ayudó a mantenerme cuerda en los momentos más dolorosos y que físicamente me había esforzado en llegar al parto lo más preparada posible (masaje perineal, estiramientos, pilates, caminatas, tranquilidad mental, …).Y por si a alguna le sirve, estos son los mantras que me repetía:

-Desde el principio de los tiempos las mujeres han parido deforma natural.

Nuestro cuerpo, salvo algunas excepciones, está perfectamente diseñado para traer niños al mundo

-Estoy en un hospital. En caso de que algo vaya mal, estoy controlada y atendida.

-De este dolor no solo no voy a morirme, sino que voy a dar vida.

-Las contracciones son muy dolorosas (especialmente si como las mías son de riñones) pero entre una y la siguiente hay unos minutos de tregua.

– Puede ser un proceso largo, pero en algún momento acabará y con final feliz.

Es la mejor de las experiencias, quiero vivirla plenamente.

 

No diré que no dolió, que no tuve momentos de flaqueza ni que todo fue de color de rosa. La verdad es que dolió y mucho, que vomité, y que grité , que fue largo, que estaba agotada y que en ocasiones no veía el final pero, ya que el embarazo había sido muy bueno y que no había complicaciones sabía que todo iría bien. Y así fue.

 

 

 

 

 

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