Pues yo voy a mal(bien)criar a mi hijo

malbiencriar

Desde que te conviertes en madre recibes innumerables consejos por todas partes. Todo el mundo sabe lo que es mejor para ti y para tu bebé y, aunque estoy segura de que la intención es buena, lo cierto es que algunos consejos son bienvenidos y otros no. Entre los consejos no solicitados siempre se encuentra la advertencia de que tal o cual cosa va a contribuir a malcriar a tu hijo.

Y es que resulta que los jóvenes españoles se independizan alrededor de los treinta años pero queremos que nuestro bebé de apenas unos pocos meses aprenda cuanto antes a comer solo, dormir del tirón, comer a ciertas horas, que se entretenga solo y, en definitiva, que moleste poco a los papis.

“Cuidado que se acostumbra”, te dirán decenas de veces. Pero se acostumbra, ¿a qué? A tener a su madre y padre siempre cerca, a que lo calmen cuando llora, a darle pecho tantas veces como lo solicita, a dormir en medio de papá y mamá. Todo eso es malcriar, por lo que, lo contrario, es decir, dejarlo llorar para que no se acostumbre a los bracitos, aguantar sus lloros cuando tienen hambre y no le toca o hacerlo dormir en una habitación aparte, todo eso es biencriar a tu hijo.

Aunque llore a pleno pulmón durante minutos, debemos pensar que lo hacemos por el bien del bebé. Y aunque nuestro instinto como madre o padre nos indique precisamente lo contrario, debemos mantenernos firmes por el pro de su independencia que en definitiva, también será la nuestra. Algún día, nos dicen, lo agradeceremos.

Pero, ¿no parece el mundo al revés? Malcriar al final viene a ser intentar cubrir sus necesidades básicas entre las que se encuentra el apego, y biencriar es dejarlo llorar. No estoy de acuerdo.

Lo cierto es que en estos tres meses y medio de maternidad lo que más estoy disfrutando es lo que más prohibido está en los manuales de la “malcrianza”. Por eso confieso que yo voy a mal(bien)criar o malcrialo a base de bien. Al final lo que estoy haciendo es seguir mis instintos y hacer lo que creo que es mejor para el bebé, que además, resulta que también es lo más cómodo.

Dar el pecho a demanda

Recuerdo que estando embarazada me leí el magnífico libro de Carlos González: “Un regalo para toda la vida”, una auténtica guía práctica que da las pautas necesarias para tener una lactancia exitosa. El libro es tremendamente útil, pero recuerdo que llegó un punto en el que sentí mucho agobio. Porque según lo expone este pediatra, la solución para todo es el darle el pecho. Dar el pecho para dormir, para calmar los lloros, para prevenir posibles dolencias en la propia madre, para producir más leche, para darle afecto y crear el vínculo madre-hijo, etc.

Cerré el libro de golpe para poder respirar, porque visto fríamente, dar de mamar a demanda me parecía un sacrificio enorme y una esclavitud. ¿No iba a poder hacer nada más que dar el pecho durante los primeros meses?

Y así es en cierta parte. Marc tiene algo más de 3 meses y hasta ahora no me he separado de él más que un ratito. Estoy ahí cuando lo necesita cada dos, tres o cuatro horas a la sumo. Si lo miras fríamente, una esclavitud. Pero en caliente, no lo es, o al menos yo no lo vivo así.

Supongo que el hecho de no haber tenido problemas en el establecimiento de la lactancia ayuda bastante. Sé que muchas mujeres lo pasan fatal al principio y eso complica aún más que se quiera continuar con la lactancia materna. En mi caso, todo ha sido bastante fácil y natural.

Pero la cuestión es que, como dice el libro de Carlos González, no sólo me parece el mejor regalo que le puedes dar a tu hijo o hija, sino que es también el mejor regalo que puedes darte como madre. Porque ese vínculo, esa dependencia absoluta es la continuación del embarazo y el establecimiento del vínculo único y mágico que tienen las madres con sus hijos e hijas.

Si crees que es un sacrificio, pregúntate ¿es el embarazo un sacrificio? Sí y no. En realidad sacrificas tu bienestar porque sientes angustia o aprensión hacia ciertos olores, estás cansada y con sueño, has de controlar lo que bebes, comes y tomas, te olvidas de tu ropa y de tu figura, etc. etc. Pero yo al menos no sufrí ese periodo, de igual manera que no estoy sufriendo la lactancia. Al final, compensa.

Y qué decir tiene que dar de mamar es lo más cómodo. No tengo ni idea de cómo se prepara un biberón, pero de primeras te olvidas de añadir más bártulos a la mochila del bebé. El pecho está siempre a su disposición, a la temperatura ideal y en la cantidad requerida. Es económico (gratis) y ecológico.

¿Y a demanda? Pues sí, también. Para mí lo mejor y más cómodo es darle el pecho a Marc tantas veces como lo necesita. Hay personas que viven obsesionadas en las rutinas: rutinas para dormir, rutinas para comer,.. Pero hay que pensar que pocos meses antes el bebé no sentía hambre porque la comida viajaba constantemente por el cordón umbilical. Además su estómago es diminuto por lo que es normal que cada poco tiempo tenga hambre. Es absurdo que hagamos a un recién nacido adaptarse a los horarios de los adultos que le son tan ajenos de momento.

También así hay menos lloros. Porque los bebés lloran sobre todo por hambre o sueño y si cada vez que tiene hambre le das pecho, automáticamente, deja de llorar.

Colecho

No hay nada más placentero que despertarse y tener a tu bebé al lado. Mejor si es en medio de tu pareja y tu. Despertar los fines de semana y alargar la mañana en la cama, entre risas y babas. El bebé duerme plácidamente y dar de mamar cuatro o cinco veces por la noche no es tan pesado. Estiro el brazo, me acerco a Marc y se engancha el tiempo que quiere y necesita. A veces me quedo dormida y ni me entero de cuando termina. No hay lloros de madrugada y todos descansamos más.

No quiero imaginar lo pesado que tiene que ser levantarse en plena noche cada vez que el bebé quiere mamar y tener que acunarlo cada vez hasta que se duerma. Y más ahora que ya hace frío.

Porteo

Llevarlo colgando no es sólo práctico para salir a dar un paseo por la calle sino que para mi hace un papel muy importante dentro de casa. Cuando los bebés empiezan a coger peso, acunarlos a veces es un suplicio porque comienza a doler la espalda, el cuello o los antebrazos. Sin embargo, al llevarlo en un fular o mochila el peso se distribuye entre los hombros y las caderas haciéndose más llevadero.

No sé en vuestros casos pero en el mío cuando duermo a Marc y lo pongo en el cuco o en la cuna se despierta al cabo de poco tiempo, a los diez minutos o a la media hora con suerte. Sin embargo, cuando lo llevo en el fular puede dormir durante dos horas perfectamente. Se despierta varias veces pero conforme abre los ojos los vuelve a cerrar. Supongo que al sentirse calentito, columpiado y escuchando el mismo corazón que le ha acompañado durante 9 meses, ¿quien no se quedaría de nuevo frito?

Lo mejor de llevar el fular es que como deja las manos libres, mientras él duerme puedo hacerme la comida, comer, arreglar la casa por encima, leer o lo que sea.

 

En definitiva, en muchas ocasiones hay que hacer oídos sordos a los comentarios de la gente. Los niños poco a poco, van cogiendo pautas y siendo más independientes. Es un proceso natural. No hay nadie que con 15 años quiera dormir con sus padres ni que le lleven todo el tiempo en brazos.

Que cada uno haga lo que sienta.

 

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