¿Qué tipo de yoga elijo?

Yoga, como tal, no hay sólo uno, sino que dependiendo del maestro gurú que sigan, las diferentes escuelas o academias ofrecen un tipo u otro. Muchas veces he escuchado a amigas decir que el yoga no les gusta, porque lo relacionan únicamente con la relajación y la meditación. Seguramente sea así porque habrán probado un yoga centrado en ese aspecto, pero hay otras escuelas que trabajan en mayor grado el aspecto físico.

Por eso, antes de apuntarse a unas clases o de concluir que no os gusta, recomiendo que os informéis sobre la tipología de yoga que realizan en la escuela donde os queráis apuntar, porque lo cierto es que varían mucho de una a otra.

De hecho, hay tantas tipologías que sería difícil resumirlas en un post, sin embargo, sí que se pueden condensar en cuatro o cinco, ya que el resto suelen ser variantes de estas escuelas.

A lo largo de este post me voy a referir a conceptos como el yoga más elevado o menos, para entender a lo que me refiero con ello recomiendo leer este post donde hablo de la filosofía del yoga.

Personalmente, he practicado Hatha, Iyengar, Ashtanga y Kundalini.

 

Hatha Yoga

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Algunas posturas típicas de Hatha Yoga.

Este es el tipo de ejercicio más físico, vinculado al cuerpo y, por lo tanto y según la filosofía del yoga, el menos elevado, el más mundano, por donde el aprendiz de yogui comenzará, ya que sirve como preludio hacia la preparación del cuerpo a la meditación.

Se trata de un ejercicio que pone el énfasis en la realización de Asanas (posturas) así como en la respiración consciente. Se trabaja mucho la espalda y el cuello, la zona abdominal (el centro del cuerpo) y en general se realizan posturas con las que se gana bastante flexibilidad.

La finalidad es mantener las Asanas por un tiempo (segundos o minutos, dependiendo de la intensidad de las mismas) en una postura cómoda pero exigente, es decir, sin llegar a sufrir haciendo de la postura algo insoportable y doloroso, pero sacando al cuerpo de su zona de confort. De esta manera, el yoga se convierte en un ejercicio suave, no agresivo, pero donde se nota la mejoría desde el primer día, tanto la flexibilidad como la tonificación de los músculos.

Ideal para: personas que quieran iniciarse al yoga, deseen adelgazar, fortalecer músculos y ganar en flexibilidad.

 

Iyengar Yoga

Según el testimonio de los compañeros de clase, el dolor de espalda y cuello había desaparecido después de las primeras sesiones de Iyengar. Incluso un hombre que habría pasado por una operación de hernia, aseguraba que este yoga le había quitado los dolores que ni las pastillas habían podido.

Recibe este nombre por su maestro gurú B.K.S Iyengar (aquí podéis leer su biografía y aquí una entrevista) que, a sus 95 años, lleva más de 70 practicando yoga, y, aunque sigue haciéndolo, son sus discípulos quienes forman a instructores de todo el mundo en la India.

Clase de Iyengar Yoga

Iyengar Yoga hace uso de cuerdas, cinturones y otros materiales.

Filosóficamente se basa en los sutras (poemas) escritos en sánscrito por Patanjali (que vivió entre los siglos V y III antes de Cristo). Estos sutras se suelen recitar o cantar en las clases a modo de mantra, ya sea al inicio o al final. Le da un aire sectario a la práctica, pero es realmente espiritual escuchar los cantos de decenas de personas en una sola voz.

Este tipo de yoga también lo he practicado y aunque tiene similitudes con el Hatha, encontré bastantes deferencias .También se basa en la realización de Asanas, pero a diferencia al Hatha Yoga, aquí las posturas se alargan más en el tiempo, por lo que es mentalmente más exigente.

Su cometido, es traer la conciencia al presente, evitar las perturbaciones mentales y los pensamientos que nos alejan de nuestro ser.

Entrar en un aula de Iyengar yoga impresiona, porque en las paredes cuelgan cuerdas, cinturones, espalderas,… dando una extraña sensación de  sala de torturas. Sin embargo, esos materiales son excelentes acompañantes para realizar los estiramientos, ya que harán la postura más cómoda y será más fácil mantenerla.

Otro de los rasgos característicos del Iyengar yoga es que hace mucho hincapié en las posturas invertidas, por lo que si te mareas o te da miedo ponerte patas para arriba, mejor decántate por otro tipo de escuela.

 Ideal para: personas con problemas o dolor de espalda, cuello y hombros.

 

Ashtanga Yoga

Este tipo de yoga deriva del Hatha, es también un yoga muy físico y dinámico, uno de los más exigentes físicamente porque la intensidad de las Asanas sube un grado y lejos de ser pausado, se realiza con mayor ritmo. Requiere que las personas practicantes tengan mayor fortaleza y tonificación muscular, así como flexibilidad.

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Fotografía detalle en una postura de Ashtanga Yoga.

Además de esto, la diferencia con Hatha Yoga se basa en dos aspectos importantes:

  •  Respiración: la respiración se sincroniza perfectamente con la postura. Se introducen además las retenciones (es decir, pausas en la respiración tanto antes de la exhalación como de la inhalación). También se incorpora la respiración Ujjayi (se realiza un suave ronquido o ronroneo al contraer la glotis). Ambas técnicas proporcionan una gran serenidad al cuerpo y a la mente.
  •  Mirada: cada postura dirige la mirada hacia un lugar del cuerpo o del espacio. Según el Asana en la que estemos, la mirada se dirige a la mano, al plexo solar, al suelo etc.

Tanto la mirada como la respiración, ayudan a tomar consciencia del momento presente. Este yoga también se basa en los ocho estadios de Patanjali. Es, personalmente, el que más me gusta.

Ideal para: personas que ya hayan practicado yoga con anterioridad o que por haber hecho otras actividades físicas tengan una buena tonificación muscular y flexibilidad.

 

Kundalini Yoga

El Kundalini Yoga recoge las enseñanzas del Yogui Bhajan. En esta ocasión ya hablamos de un tipo de Yoga más elevado, más espiritual, que va en la búsqueda de un estado mayor de autoconciencia. Por lo tanto, es mucho menos exigente físicamente (aunque sí mentalmente), centrándose en la respiración y la repetición de mantras.

Entrar en una clase de Kundalini Yoga es dejar atrás el estrés de la ciudad, del trabajo y de la vida moderna. Los movimientos se alargan y ralentizan, se genera un ambiente de tranquilidad y relajación para ayudar a la mente a centrarse en la meditación.

En mi opinión particular, no es el tipo de Yoga que más me apetece en estos momentos. Apenas probé un par de clases, pero suficiente para saber que prefería otro tipo de prácticas más físicas. A lo largo de toda la clase estuvimos sentados con las piernas cruzadas, sin apenas ejercitar el cuerpo.

Para quien busque ese lado espiritual del yoga, encontrarse consigo misma, un remanso de paz y tranquilidad, supongo que el Kundalini Yoga será lo que busca. Ahora bien, si quieres tonificar músculos y fortalecerlos, creo que los estilos anteriores se adecuarán mejor.

Aquí os dejo un vídeo para que veáis el tipo de ejercicios que se realizan.

 

Ideal para: personas con alto grado de espiritualidad que buscan relajarse y conectar consigo mismos.

 

Bikram Yoga

El Brikram Yoga se practica a unos 40 grados, así la fase de calentamiento se hace más corta y se puede trabajar con más profundidad en las sesiones que van de 60 a 90 minutos. La finalidad de exponer el cuerpo a tanto calor es también provocar la sudoración para eliminar toxinas y ayudar a la purificación del cuerpo.

Brikam yoga y sus 26 posturas

Brikam yoga y sus 26 posturas

Durante la clase se puede llegar a perder entre 2 o 3 litros de agua, de manera que se recomienda beber gran cantidad durante las dos horas antes de realizarla. De hecho, hay personas que tarden varias sesiones en acostumbrarse a la sensación de calor y agotamiento físico, sin embargo, las escuelas donde se imparte este tipo de Yoga aseguran que no está contraindicado para ningún tipo de persona (aunque siempre es mejor consultar con una persona experta).

Este tipo de Yoga se basa en  26 Asanas que se repiten dos veces, sosteniéndolas en el tiempo. Realizando toda las posturas se habrán  trabajado todas las partes  del cuerpo. La clase termina con uno o dos ejercicios de respiración.

Personalmente, nunca he hecho este tipo de Yoga, aunque me gustaría probarlo. Además de la tonificación muscular, el adelgazamiento y la eliminación del estrés, otros beneficios que destacan son la disminución del olor corporal, brillo en el pelo y la suavidad en la piel.

¿Cuál es tu experiencia con el yoga?
 

 

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